Un poco más de mi

A lo largo de los años siempre he procurado evitar dar mi opinión con respecto a la mayoría de cuestiones en lo referente a temas polémicos dando siempre una opinión neutral y objetiva.

Situación que irónicamente me ha llevado a tener numerosos enemigos por mi forma de actuar que siempre ha sido en exceso políticamente correcta e impersonal.

Esta forma de actuar nunca fue debido al miedo a lo que puedan pensar o miedo a dar mi opinión, más bien vino derivada a que desde pequeño me enseñaron que decir lo que pensaba estaba mal, que era malo ser sentimental y era adecuado ser lógico y racional.

Sin embargo, llegado a este punto en mi vida he acabado concluyendo que si de verdad siempre me ha dado igual lo que piensen, ¿qué sentido tiene que prosiga un sistema impersonal de expresarme por miedo a ofender a otros?

Nunca me han gustado los problemas y las cosas complejas, me agrada hacerlo todo de la manera más sencilla posible y tiendo a escurrir el bulto cuando puedo hacer que sean otros los que se desgasten afrontando el problema en lugar de molestarme por cuestiones irrisorias.

Pero hay cosas que son inevitables y no puedo seguir escondiéndome desde la objetividad cuando no siento de manera objetiva y sinceramente estoy cansado de callar todo eso que me gustaría decir bien alto.

Considero que es el momento que afrontar de frente a quien sea que tenga que enfrentarme y de asumir las consecuencias de mis actos y pensamientos, pues en esta vida no importa lo que hagas, digas o pienses, todo tiene un precio y tarde o temprano tendremos que afrontar los costes.

Por esa razón y debido a que estoy cansado de esquivarme a mi mismo, escribiré aquí muchos de mis pensamientos y reflexiones. Cuestiones en ocasiones bastante personales y otras veces aplicables en términos generales a muchas más personas, pero no pienso seguir siendo esclavo de mis propias mordazas.

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